Fases del Alzheimer

El Alzheimer tiene 3 fases destacables

Es cierto que el Alzheimer no afecta igual a cada persona. A pesar de ser una enfermedad neurodegenerativa que altera las capacidades cognitivas y funcionales de millones de personas en el mundo, el impacto que tenga en cada una de ellas dependerá también de factores físicos, mentales y sociales. Se conocen 3 fases del Alzheimer, que sirven a los profesionales sanitarios para definir el grado en el que se encuentra el paciente. Una vez conocido el grado en el que está se escogen cuáles son las mejores pautas y tratamientos a seguir. Existen otros criterios de clasificación que identifican 7 fases del Alzheimer.

Te dejamos este enlace al post sobre qué es el Alzheimer: síntomas y causas, para que amplíes tu información antes de comenzar a conocer cuáles son sus fases.

Fase primera: síntomas ligeros

Esta fase del Alzheimer tiene una duración aproximada de 3 años. Los síntomas de la persona afectada suelen comenzar por: olvidarse de citas concretas, olvidarse del nombre de alguna persona de su entorno cercano o incluso olvidar la conversación que ha tenido unos minutos antes. Es decir, comienza a aparecer un deterioro de la memoria episódica. Aquí te dejamos un enlace para que conozcas qué es la memoria y cuáles son sus tipos.

Comienza a surgir la desorientación como, por ejemplo, no recordar el lugar en el que está, o no saber cómo llegar a una tienda a la que va todos los días, no recordar la fecha, ni el mes en el que vive…

En cuanto al lenguaje, en ocasiones puede tener dificultad para encontrar las palabras precisas. Aunque, es cierto que, el sujeto es capaz de realizar las actividades de la vida diaria sin demasiados problemas, de forma autónoma, ya que aún no se ve demasiado afectado por las pequeñas pérdidas de memoria que comienza a tener.

También pueden manifestarse cambios de humor, depresión, disminución de la concentración o tendencia a aislarse en su entorno familiar, lo que conlleva a que salga e interactúe menos con su círculo de amigos.

En esta fase la estimulación cognitiva es muy efectiva, ya que las capacidades cognitivas aún no están demasiado afectadas y se puede trabajar de forma efectiva. Para que amplíes tu información te dejamos este post sobre la estimulación cognitiva en la enfermedad del Alzheimer, donde te explicamos cuáles son las actividades que más beneficios tienen en esta fase.

Fase segunda: síntomas moderados

La segunda fase normalmente dura de 2 a 10 años.

La memoria comienza a alterarse de forma más notable. Por ejemplo, no se acuerda de lo que acaba de comer, se olvida sucesos recientes o incluso tiene dificultades para asimilar nuevos hechos, como el fallecimiento de una persona cercana. Es cierto que, sí tiene recuerdos lejanos, aunque normalmente mal situados en el tiempo.

En cuanto al lenguaje se empieza a notar que tiene más dificultades para establecer una conversación con alguien debido a que tiene menos vocabulario y no acaba las frases. También aparecen síntomas relacionados con la coordinación en sus gestos, como, por ejemplo, perdidas de equilibrio, se golpea con facilidad, sostiene mal su tenedor o cuchillo, temblores, contracturas…

También aparecen cambios en el comportamiento más graves, reacciones agresivas, aumenta su fatiga, incluso pueden aparecer miedos sin justificación alguna. Por todo esto, cada vez le resulta más difícil realizar actividades de la vida diaria con autonomía. No es capaz de tomar decisiones donde tenga que elegir como, por ejemplo, decidir qué ropa ponerse, teniendo en cuenta la estación en la que estamos. Además, ya no puede conducir, ni viajar en el autobús sin ir acompañado, porque se pierde incluso conociendo el trayecto. En definitiva, la persona que se encuentra en esta fase del Alzheimer, necesita estar acompañado con una atención constante.

Fase tercera: síntomas graves

La duración suele ser de 8 a 12 años.

En esta fase la persona comienza a no reconocer a su entorno más cercano. Ya no recuerda ni hechos recientes ni pasados, pero si conserva la memoria emocional, es decir, es consciente de la persona que le ayuda y le quiere.

En cuanto al lenguaje, comienza a balbucear, repite palabras sin sentido, apenas se comprende lo que dice. Tampoco controla sus gestos, es incapaz de levantarse, sentarse o incluso andar y normalmente tampoco controla sus esfínteres.

Su comportamiento es repentino, puede gritar, llorar y reaccionar de forma incoherente ante situaciones. Ya no realiza actividades de la vida diaria, sino que permanece en la cama hasta la muerte, que suele darse por alguna enfermedad asociada, como accidente cardiaco o vascular cerebral, cáncer, infecciones… Si quieres información sobre nuestra herramienta terapéutica te dejamos nuestro correo electrónico info@gradior.es donde podrás preguntarnos sin compromiso.



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