Envejecimiento activo vs. envejecimiento saludable: diferencias

2 adultos mayores, jugando al ajedrez, aludiendo a ejercicios que ayudan a mantener la mente activa

¿Envejecimiento activo y envejecimiento saludable significan lo mismo?

Los términos envejecimiento activo y envejecimiento saludable suelen utilizarse como si fueran equivalentes. Ambos buscan favorecer una mejor calidad de vida durante el proceso de envejecimiento, pero proceden de enfoques diferentes y ponen el foco en aspectos distintos.

El concepto de envejecimiento activo fue desarrollado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para referirse al proceso de optimizar las oportunidades de salud, participación y seguridad con el objetivo de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen.

Por su parte, el enfoque de envejecimiento saludable de la OMS pone el énfasis en mantener y desarrollar la capacidad funcional que permite a las personas ser y hacer aquello que valoran.

Por tanto, no se trata tanto de elegir entre uno y otro, sino de entender cómo han evolucionado ambos conceptos y qué tienen en común.

¿Qué es el envejecimiento activo?

El envejecimiento activo es un concepto que pone el foco en que las personas puedan mantener oportunidades de salud, participación y seguridad a medida que envejecen.

Ser activo no significa únicamente hacer ejercicio físico.

También puede implicar:

  • Mantener relaciones sociales.
  • Participar en actividades comunitarias.
  • Continuar aprendiendo.
  • Mantener intereses y aficiones.
  • Participar en decisiones sobre la propia vida.
  • Contribuir a la sociedad.
  • Mantenerse físicamente activo dentro de las posibilidades de cada persona.

Por tanto, una persona puede tener una vida activa sin necesidad de realizar grandes esfuerzos físicos. Participar en una asociación, cuidar un huerto, aprender un idioma o mantener una red social también son formas de participación.

¿Qué es el envejecimiento saludable?

La OMS define el envejecimiento saludable como el proceso de desarrollar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez.

Esta capacidad funcional surge de la interacción entre:

Capacidades individuales + entorno

La capacidad funcional incluye aquello que permite a una persona satisfacer sus necesidades básicas, aprender, tomar decisiones, establecer relaciones, contribuir a la sociedad y participar en actividades que considera significativas.

Este enfoque supone una diferencia importante respecto a entender el envejecimiento saludable únicamente como la ausencia de enfermedades.

Una persona puede convivir con determinadas condiciones de salud y, aun así, mantener una buena capacidad funcional y calidad de vida.

Principales diferencias

envejecimiento activo vs saludable

¿Significa que una persona tiene que estar siempre activa?

No. Esta es una de las ideas que conviene desmontar cuando hablamos de envejecimiento activo. Envejecer activamente no significa estar constantemente ocupado.

El descanso, el ocio, la tranquilidad y la posibilidad de elegir cómo utilizar el tiempo también forman parte del bienestar. El objetivo es que la persona pueda participar en aquello que considera importante, en función de sus capacidades, preferencias y circunstancias.

¿Qué tienen en común?

Aunque existen diferencias, ambos enfoques comparten una idea fundamental: la calidad de vida durante el envejecimiento no depende únicamente de la ausencia de enfermedad.

Las relaciones sociales, la autonomía, la participación, el entorno, la salud física, la salud mental y las capacidades cognitivas pueden influir en cómo envejecemos. Por eso, cuidar el envejecimiento implica adoptar una perspectiva amplia que tenga en cuenta a la persona en su conjunto.

Cognición y envejecimiento activo y saludable

La salud cognitiva forma parte de esta perspectiva integral. Mantener actividades que estimulen la memoria, la atención, el lenguaje o las funciones ejecutivas puede contribuir a mantener una vida mentalmente activa. Leer, aprender cosas nuevas, resolver problemas, conversar o realizar actividades significativas son algunos ejemplos.

La estimulación cognitiva profesional puede complementar estas actividades cuando existe una necesidad específica de intervención. En este contexto, Gradior Estimulación Cognitiva, permite a los profesionales diseñar ejercicios personalizados para trabajar diferentes funciones cognitivas, adaptando las actividades al nivel y evolución de cada persona.

Fuentes:

Organización Mundial de la Salud (OMS). Envejecimiento y salud. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/ageing-and-health

Organización Mundial de la Salud (OMS). Década del Envejecimiento Saludable 2021–2030. https://www.who.int/es/initiatives/decade-of-healthy-ageing

World Health Organization. (2002). Active Ageing: A Policy Framework. https://iris.who.int/items/46476232-b305-47b4-ab28-e3931607c70c



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